21.10.06
ADIOS UNDERGROUND
El Ángel del Reforma, 15 de febrero del 2004
1.- El argumento es simple: un club filatélico integrado por cuatro viejos se reúne con frecuencia, de pronto, aparecen muertos. ¿Por qué el epígrafe de Nick Piombino? ¿No te propusiste narrar una historia, sino más bien exponer una serie de sucesos?
No quiero hablar de la novela: es esotérica. Pertenece a una serie en donde va a disolverse. Llevo 4 novelas escritas. Está es la primera que se publica. Todos ellas tienen como temática el enrarecimiento de la biósfera a través del lenguaje. De su desperdicio colosal. Me interesa la experiencia de la desintegración. Quisiera pensar que no relato «sucesos» sino su disolución. La huelga de los acontecimientos, ese concepto que Baudrillard le pidió prestado a Macedonio Fernández. Me interesa no llegar jamás a la historia. Cuando escribo busco perderme en los personajes. Los preparo volátiles o monstruosos, para no recuperarme jamás.
2.- ¿Por qué escribiste la novela en fragmentos narrativos?
Cada fragmento es una estampilla y una mónada. No creo en el flujo del lenguaje. Es un mito menstrual.
3.- ¿El weblog -tú tienes uno- tiene alguna influencia en cuanto a la escritura de la novela en fragmentos?
A través de la escritura electrónica he llegado a concebir otra forma de relacionarme con los lectores, el texto y la identidad. Aunque mi conexión con el fragmento se remonta a Wittgenstein, Nietzsche, la televisión y la neurosis. Cada individuo o cada «suceso» es su propio tiempo, autónomo de otros. No vivimos en una realidad regida por el tiempo cíclico o lineal, sino por una coexistencia de tiempos múltiples, y para mí esa experiencia es fragmentaria: entro de un mundo a otro, de un tiempo a otro, y de esos intercambios de temporalidad sólo me quedo con los fragmentos de esferas que entreví, mundos a los cuales probablemente nunca regresaré.
4.-¿Por qué la filatelia como pretexto (como imán que une a los fragmentos) para escribir una anti - novela?
Durante 3 o 4 años fui filatelista. Se tornó una obsesión, como todo lo que hago. Incluso dedicaba buena parte de mis ganancias de venta de drogas al por menor a comprar estampillas. En muchos sentidos, el libro es una falsa parodia de esa época. Acababa de dejar de pintar, no quería seguir leyendo a Borges, porque Borges me atormentaba, al igual que la ufología y, entonces, pasaba la noche recibiendo uno que otro cliente, fumando mariguana y clasificando estampillas. Destruyendo al tiempo.
5.-El narrador es omnisciente, es como un ojo enorme, un Big Brother que ve a los personajes, ¿"El matasellos" es una parodia de un reality show, donde prevalece la hiperrealidad?
No una parodia de los reality show. Más bien su celebración. Los humanos desean ser vigilados. Por eso necesitan a Televisa, los teléfonos celulares, el amor o Estados Unidos. Por mí que los vigilen. Por algo desean ser controlados. El problema de los reality shows no es que hay idiotas que deseen ser televizados haciendo nada frente a la cámara; el problema es que hay idiotas que desean ver otros idiotas haciendo nada frente a la cámara. Lo mismo, por otra parte, sucede con la literatura. ¿Qué le puede interesar a alguien de un libro como el mío, donde no hay más que más y más metadiscurso, pues las identidades y los hechos se han desvanecido o son, en suma, una broma patafísica? Y sin embargo, los lectores existen.
6.- Hay en "El matasellos" múltiples discursos narrativos: poético, ensayístico, novelístico, televisivo, ¿es una anti - novela fronteriza, en el sentido de que coexisten diversos discursos?
Diana Palaversich dice que es una anti-anti-novela. Algo todavía más ocioso. Estoy de acuerdo. Practico, aunque sea mal, todos los géneros. Siempre he pensado que si voy a ser algo tan abyecto como un escritor, lo mínimo que puedo hacer para tener cierta decencia es practicar todos sus errores. No dejar de cometer uno sólo de ellos. Mezclarlos todos en una pequeña cena semiúrgica, un convite de puercos.
7.- La sombra de Borges ¿está presente de una manera deliberada en cuanto a la deconstrucción de otros textos literarios y filosóficos, y en las anotaciones de pie de página que siempre ironizan?
Borges es el mayor escritor del siglo XX. Ya él era parte de la post-literatura; de la época del rechazo de la novela. Borges siempre se negó. Él estaba riéndose de la historia de la literatura, simulaba ser un clásico. ¡Ja! Así engañó a todo el mundo. Me intriga escribir novela desde lo apócrifo y desde la negación de la novela. Si pudiera resucitar a uno de los tres (Borges, Dios o mi padre) pediría hablar con Borges. Me sentaría frente a él. Le confesaría que soy un Lector Baladí y me pasaría el resto de la sesión comportándome como su gruppie. Quizá me sentaría en sus pies y me tomaría una foto con él como quien se toma una foto con Santa Claus. O quizá le picaría los ojos para saber si es verdad que es ciego o esa fue otra de sus bromas a los periodistas, como creo que fue.
8.- ¿Por qué la oposición entre vejez y posmodernidad, simbolizada tanto por los viejos y el joven neoglobal, miembros del club, como por la filatelia y los reality shows?
No sé. No recuerdo exactamente qué hice en el libro. Alguien que leyó la novela antes de enviarla al editor, me dijo: ‘¿Una novela sobre viejos? ¿A quién le puede interesar? Los ancianos no son comerciales. Uno piensa en viejos y lo primero que piensa es: qué aburrido’. Mi mamá tenía razón. Pero así es el mundo. Tedioso. Es claro que el mundo ya se acabó. Todos somos ancianos. Ya todo sucedió. En nuestras vidas y en la Historia. Cuando alguien nace (el llamado Bebé) no inicia de cero. Al nacer, Bebé ya tiene 2000 años de vejez. Realmente me sorprende que los bebés no se suiciden. O no salgan con una ametralladora bajo el brazo y asesinen a todos en el hospital. Luego el Bebé se entregaría a la policía o trataría de huir hacia México. Y, por supuesto, al final de la persecución el juez lo absolvería porque se ha argumentado que cometió su crimen debido al síndrome de trauma de parto del que hablaba Otto Rank.
9.- ¿Por qué la alusión a la contaminación por lo Otro: la voz de Angela Peralta contaminada por la fiebre bubónica, el club filatélico contaminado por la presencia del Otro, del extranjero, de Norman, el gringo?
Los extraterrestren arrojan una plaga silenciosa sobre nosotros. Anthrax mental. Además la “contaminación” es una alusión a lo que sucede en la frontera México-Estados Unidos y lo que sucede en la cama. Muy pronto, para evitar la contaminación el semen tendrá sabor. El mío tendra sabor limón. Por otra parte, soy amante de la música. En todo bromeo menos en esto: la voz de Angela Peralta existe, existe purísima. Yo necesito creer esto para poder huir de la hibridación y el dolor. Necesito creer que alguna vez voy a escuchar su voz y cuando su voz se alce, Estados Unidos desaparecerá, y nosotros con Él, pues ya somos Ellos. Todo lo que sucede es autodestrucción.
10.- ¿Lo Otro vendría siendo lo enigmático, asociado con el secreto de ciertas palabras con las que juega el narrador, como "Matasellos" o la novela como "no revelación"?
Lo Otro por fin existe. Para que lo Otro exista tiene que ser la absoluta alteridad, la otredad irrevocable. Y eso, gracias a la enajenación, por fin existe. Lo Otro somos nosotros mismos, lo que no será alcanzado ya. La novela es una no-revelación —no la mía, cualquiera— porque no esconde ya ningún secreto y esconde todos a la vez.
11.- ¿Por qué el poema en la p. 78 dice: "en tiempos mediocres no es interesante escribir novela ni crítica"?
Porque ese poema tampoco es un poema.
12.- ¿Proclamas en "El matasellos" la muerte de la novela? ¿Eres un "Matanovelas"?
No, al contrario. Si de algo se trata la novela es de eso: de la imposibilidad de que muera la pareja. La muerte de la novela ya ha sido proclamada muchísimas veces. Y está bien ese múltiple funeral. No hubo jamás La Novela. Ella nunca fue una sino demasiadas. Por lo tanto la novela tiene que morir muchas veces. En Juárez están matando a La Mujer y ya lo vemos: llevan 300, 500 u 800 y sigue viva. Trabajando en la Maquila.
13.- ¿Te consideras un escritor polémico?
Desgraciadamente sí. De las ruinas de Heráclito y de mi clase social aprendí que todo es guerra. Estudio psicoterapia y eso es: la guerra de unos contra otros, de Nosotros contra los Pedófilos, digamos, a quien tenemos que convertir para preservar el Orden Social. La literatura es lo mismo. Sólo que es una guerra pequeña, un combate de lánguidos.
14.-¿Ubicas tu obra narrativa dentro de la "literatura sucia" -a Fadanelli y a Mario Bellatin se les ubica en ella-, donde los personajes son marginales y su identidad incierta?
Me identifico más con el concepto de escritura experimental. Me siento mucho más cerca de Pablo Palacio, Kathy Acker y el Internet que de Bellatin o Fadanelli, aunque sus libros me agradan. Además la literatura nunca puede ser muy sucia. Ni marginal. Hay que tener voluntad de periferia. Pero hay que saber que todos vamos directo al Mainstream, al Canon o al Blog. Adiós Underground.
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